sábado, 15 de junio de 2013

El ceremonial militar: El Protocolo de los valores sentidos

Foto EditorialEn nuestros dichos populares expresamos que: “la cara es el reflejo del alma” y ”buena cara tienes, buenos hechos harás”,  para expresar que lo interno es un reflejo de lo externo, que la imagen refleja nuestro espíritu. Si lo decimos para las personas, lo mismo vale para las organizaciones o instituciones cuando se muestran al exterior a través de sus actos o eventos. En éstos se intenta trasladar la denominada “cultura corporativa” que podemos definir como los valores comunes que rigen y comparten los que componen esa entidad.
En instituciones como las Fuerzas Armadas, que cuentan con una larga trayectoria histórica, su ceremonial - empleo este término, en vez de protocolo, pues enmarca mejor las características de los actos militares - está cargado de esas virtudes que cimentan los ejércitos y que se han ido atesorando a los largo de los tiempos.
Para cualquier observador que asiste a un acto militar y es ajeno a dicho mundo, lo primero que le llama la atención, a la vista, es la prenda de vestir que utilizan: el uniforme.  El uniforme iguala al soldado (empleo inferior en los ejércitos) y al general (empleo superior en esta institución), elimina la ostentación y oculta la procedencia social, para que sean las virtudes y valores personales los que engalanen su porte. Pues, como señala Calderón de la Barca, “porque aquí, a lo que sospecho/ no adorna el vestido al pecho/ que el pecho adorna al vestido”, cuando hace referencia a las virtudes de los militares. Esa uniformidad se matiza en cada militar a través del color de pertenencia al ejército correspondiente y en determinadas insignias que se llevan prendidas y que permiten descubrir el “curriculum vitae” del portador. Por lo tanto, se traslada la imagen de pertenencia a una organización uniformada, que valora lo que aporta cada uno de sus componentes.
Foto EditorialDisciplina y unión
Los actos militares se escenifican a través de lo que se denomina “paradas o desfiles”, donde las unidades militares formadas con sus jefes al frente, representan los valores de disciplina y unión. Disciplina observada en la multitud de gestos y actitudes que  trasmite el militar cuando ejecuta de forma inmediata  las órdenes  que recibe, y la cohesión al presentarse las unidades como un grupo de soldados formando un cuadro humano compacto y que está encabezado por sus mandos inmediatos.
Esa teatralización se refuerza con otros símbolos y con otros elementos emocionales de gran calado significativo. Es el caso de la presencia de la Bandera y de la música en muchos de los actos militares, como el del 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional. El protagonismo que se da a la enseña nacional y su cuidada preeminencia en los actos, siendo portada y custodiada por personal de las Fuerzas Armadas, indica la verdadera naturaleza de la institución militar que vela por la seguridad y defensa de todos los españoles, representados en la bandera. El empleo de la música en determinados momentos del ceremonial, permite intensificar acústicamente la secuencia de que se trate. Así, la interpretación del Himno Nacional, tanto para recibir como para despedir a la bandera, amplifica aún más la importancia de lo que se está visualizando. También la interpretación de ciertas melodías en los actos de homenaje a los que entregaron su vida por España, pretende elevar el sentimiento de los asistentes en un acto lleno de emotividad y recuerdo por los fallecidos, pues mantener la llama viva de su memoria es lo que impulsa a tal sacrificio.
Quiero terminar este breve artículo explicando como terminan muchos de los actos militares: me estoy refiriendo a los desfiles. El paso en el caminar, acompasado por la música de las unidades, delante de una tribuna de autoridades y del público que lo presencia, expresa, el reconocimiento y la subordinación hacia la autoridad que preside el desfile. Por otro lado, recoge el afecto de los asistentes, que en forma de aplausos y vítores alienta al soldado a cumplir con su misión. Para el militar que asume diferentes sacrificios al ejercer su profesión (movilidad geográfica, limitación de derechos, riesgo de la propia vida…), una de las mayores satisfacciones es saber que son apoyados por sus conciudadanos y que se ha establecido una comunicación emocional. El sentirse querido y respetado es la mayor recompensa que puede recibir un soldado.
Todo lo dicho puede verse y comprobarse en la retransmisión de la parada militar que da  TVE cada 12 de octubre, por la mañana, con motivo de la Fiesta Nacional.

viernes, 7 de junio de 2013

El protocolo militar adaptado a las exigencias de la sociedad.


  • Las Fuerzas Armadas sufrieron un proceso de modernización desde la muerte de Franco hasta finales del siglo XX que han hecho del estamento militar una de las instituciones más modernas de la sociedad.

    Como Director de Protocolo del Ministerio de Defensa de España, lidera un equipo de personas dedicadas en cuerpo y alma a la gestión integral de este tipo de proyectos. Entresus cometidos, tiene la responsabilidad de dirigir y coordinar la organización y el desarrollo de los eventos que se realizan en el Departamento de Defensa y, en la medida en que afecten a las Fuerzas Armadas y a las autoridades del Ministerio o de entidad similar o superior (Jefatura del Estado, Presidencia del Gobierno, otros poderes de la Nación, otros ministerios, etc.), los que se desarrollan en el seno del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, así como del Estado Mayor de la Defensa.
    Además, mi departamento tiene la responsabilidad de establecer las directrices en materia de ceremonial, protocolo y organización de actos en las Fuerzas Armadas.
    Remontándonos al siglo pasado, en el camino hacia la democracia que emprendió España en 1975, hoy felizmente consolidado, podemos decir con orgullo que nuestro país se ha incorporado hace tiempo plenamente al concierto de las naciones del primer mundo. Entre las instituciones que también iniciaron ese camino, con disciplina y lealtad a la Nación, están las Fuerzas Armadas, hoy por completo al servicio de la sociedad, a la que sirven y de la que se nutren. Por tanto, podemos afirmar desde el principio que el protocolo militar es fiel reflejo de las exigencias, o de los mandatos de la sociedad, a la que pertenecemos plenamente.
    Las Fuerzas Armadas sufrieron un proceso de modernización desde la muerte de Franco hasta finales del siglo XX que han hecho del estamento militar una de las instituciones más modernas de la sociedad. Los militares somos, ahora más que nunca, conscientes no sólo de que de nuestra misión es de servicio al ciudadano, por el que trabajamos a diario (el general Casas de la Vega, historiador y poeta, en uno de sus poemas más hermosos, dentro del libro "Dejadles descansar en el silencio" describía en unos pocos versos la razón final de los Ejércitos: "He venido a luchar porque florezcan las rosas en tu suelo, … porque no vengan otros a tomar lo que es nuestro,… porque crezcan tus hijos y mis hijos sin miedo"), sino de que ese servicio se presta formando parte, sin tapujos, de esa misma sociedad.
    Por otra parte, como no puede ser de otro modo, las Fuerzas Armadas están subordinadas a los poderes públicos a través del Gobierno de la Nación y de la Jefatura del Estado (recordemos que SM el Rey es el Jefe supremo de las Fuerzas Armadas españolas). Con todo lo anterior en cuenta, podemos decir que forma parte de nuestras obligaciones colaborar con la sociedad en todo aquello para lo que se nos necesite, dentro del marco de la legalidad vigente.
    La estructura militar, tradicionalmente encerrado en sí mismo, ha sufrido en los últimos decenios, por tanto, una enorme transformación. No sólo modernizando sus estructuras, sino pasando de un servicio militar de reclutamiento forzoso a estar plenamente profesionalizado.
    Así, a vida militar, tradicionalmente endógena, se ha transformado en abierta y cercana, muy próxima al resto de la sociedad.
    Antes, la vida militar del profesional de las Fuerzas Armadas le ocupaba todo el día, desde el amanecer hasta las horas más íntimas y hogareñas de la noche. Así, no era extraño que el militar estuviese de uniforme incluso en su casa, bien finalizada la jornada laboral.
    Las razones para ello quizá no vengan al caso. Baste decir que eran motivos de tipo socioeconómico. Lo que sí es cierto es que, por culpa de ellas, el estamento militar, tanto antes de la dictadura como durante ella, estaba encerrado en sí mismo y se construyó su propia sociedad, compuesta por elementos tales como viviendas, economatos, farmacias, etc., todos ellos de carácter militar y diferenciados del resto. Es decir, auténticas barriadas diferenciadas que permitían, con precios sustancialmente más bajos, disimular lo escaso de sus emolumentos.
    El final de la dictadura, el inicio de la democracia, el advenimiento del estado de derecho y una fuerte disciplina dentro de las filas de las Fuerzas Armadas, no exentas de alguna sonada excepción afortunadamente fallida, hicieron que esta institución sufriese un proceso de modernización que la ha convertido en una de las más modernas de la sociedad actual.
    Esta apertura a la sociedad, de la que formamos parte, ha hecho que los miembros civiles de esa sociedad nos vean como un elemento cotidiano al que, a través de los organismos pertinentes, se le solicita la colaboración en la seguridad de que estamos dispuestos a colaborar con los acontecimientos y actos de carácter civil que se nos pida u ordene. A ello, y a dar los mejor de nosotros mismos en el lugar del Mundo en que se nos necesite, como han demostrado las vidas de nuestros compañeros fallecidos allende nuestras fronteras en diversas misiones, a los que me permito rendir hoy un pequeño homenaje.
    En base a esta participación, en mi país, es muy frecuente ahora confundir determinados actos y celebraciones estatales del Gobierno de la Nación o de la Jefatura del Estado con un acontecimiento de carácter militar.
    Fiesta Nacional frente al Día de las Fuerzas Armadas.
    Un ejemplo que se me viene a la cabeza es, para mí, muy claro. Por otra parte, está íntimamente ligado al continente en que nos encontramos: la celebración del Día de la Fiesta Nacional de España, que se celebra con ocasión del llamado Día de la Hispanidad: el 12 de octubre.
    Hasta 1995, a penas 10 años atrás, en España se celebraba esta fiesta con carácter oficial en un pequeño, aunque emotivo acto en la Plaza de la Lealtad de Madrid, la capital del Reino, seguida por una recepción real en Palacio.
    Sin embargo, otra celebración de carácter más reducido, que había sufrido varias transformaciones y diversos formatos: el Día de las Fuerzas Armadas, se celebraba, permítanme la expresión, "a bombo y platillo", con una parada militar en pleno Paso de la Castellana, famosa avenida madrileña que cruza de norte a sur la capital de España.
    Pues bien, la sociedad demandaba un cambio. La celebración "por todo lo alto" del Día de las Fuerzas Armadas, frente a la Fiesta Nacional, con un pequeño acto en un sitio céntrico, pero reducido de la capital, era un sinsentido.
    Así, la propia sociedad, a través del Gobierno de la Nación y la Jefatura del Estado, estimó más oportuno hacer del primero un acto itinerante, ofreciendo las Fuerzas Armadas, año a año, en diversas capitales o poblaciones, a la sociedad a la que sirven, acudiendo al lugar de origen de cada ciudadano a celebrar con él nuestra fiesta militar, y dar a la Fiesta Nacional el carácter global que le corresponde, pasando así a modificarse la filosofía de ambos actos, adaptando y aceptando la demanda de la sociedad, de modo que, desde 1996, lo que comúnmente conocemos como la "Fiesta del 12 de octubre" se celebra, al menos por ahora, con una serie de actos cuyo centro gravita sobre una parada militar completa por el mismo Paseo de la Castellana, que da cita a más de 200.000 personas por las calles, amén de un gran número de telespectadores. Este acto central, que acoge a las principales autoridades de la nación, autonómicas y provinciales, permite que se celebren, además, permite la celebración de una serie de otros actos como son almuerzos de presidentes de comunidades y asambleas legislativas autónomas, delegados del gobierno en las comunidades autónomas y alcaldes de las capitales de provincias.
    Además, el día se ve coronado, nunca mejor dicho, por una recepción en el Palacio Real a cargo de SS. MM. los Reyes de España a diversos estamentos de la sociedad: políticos, el llamado mundo de la cultura, empresarios, militares, etc.
    Este acto central al que me he referido inicialmente, tiene un fuerte componente militar. De hecho, está coordinado, dirigido y ejecutado por el Ministerio de Defensa; Es, decir, por quien les habla, junto con el fenomenal equipo que tengo el orgullo de dirigir.
    Así, la Dirección de Protocolo del Ministerio de Defensa se encarga de dirigir, coordinar y ejecutar todo lo referente a:
    - Gestión de espacios:
    Gradas para más de 6.000 personas.
    Aparcamientos.
    Zonas de acceso.
    Planes de evacuación y emergencia.
    Zonas de seguridad.
    Zonas para la ejecución de los actos.
    Zonas para discapacitados (novedad en 2005).
    - Diseño, ornamentación y decoración (imagen institucional, por cierto, nueva en 2005).
    - Gestión de invitados.
    - Control de accesos.
    - Montaje y diseño del Centro de Coordinación y Control.
    - Gestión protocolaria.
    Lo demás, es decir, la ejecución del acto en sí (homenajes y desfile) corresponde a los Ejércitos.
    El acto, muy brevemente, consiste en lo siguiente:
    - Recepción de autoridades.
    - Recepción de la Familia Real y Honores a SM el Rey.
    - Revista por el Rey a un Batallón de Honores de la Guardia Real.
    - Saludo a autoridades.
    - Homenaje a la Bandera.
    - Homenaje a los que dieron su vida por España.
    - Desfile aéreo y terrestre.
    - Arriado de Bandera.
    - Despedida de la Familia Real y de las demás autoridades.
    Sin embargo, el Día de las Fuerzas Armadas, como ya he apuntado, se traslada cada año de escenario, buscando un punto de España en donde los Ejércitos tengan el calor de la sociedad a la que sirven y que constituye su esencia y objetivo final.
    Con este motivo, durante una semana, en la ciudad elegida, siempre con una buena acogida por parte de la autoridad local, se realizan una serie de conmemoraciones y representaciones artísticas y culturales: conferencias, exposiciones, conciertos, jornadas de puertas abiertas, exposiciones de material militar, etc., todo ello culminado con una parad militar de menor nivel que la anterior, que también suele reunir a un gran número de espectadores en directo y de telespectadores, cuando conseguimos que se retransmita.
    Pero todo ello siempre, permítanme que lo repita, teniendo en cuenta a la sociedad de la que formamos parte.
    Honores militares.
    Otro aspecto para el que se nos ordena estar a disposición de la sociedad es el de la rendición de honores, en mi modesta opinión, mal llamados militares.
    Así, en el 11 de abril de 1984, se promulgó el Real Decreto 834/1984 por el que se aprobaba el Reglamento de honores militares. Este reglamento, que recogía (recoge) la tradición de los precedentes, ordena en su artículo 1º lo siguiente:
    "Las Fuerzas Armadas, representando a la Nación y en nombre de los poderes del Estado, serán las encargadas de rendir los honores de Ordenanza en los actos o ceremonias oficiales."
    Por tanto, en cumplimiento de la legalidad vigente, cuando se celebre un acto oficial en el que se decida que la autoridad que lo presida debe recibir honores, serán los Ejércitos los encargados de dicha rendición.
    ¿A qué autoridades nos referimos? Ese mismo artículo indica claramente quiénes son objeto de honores en un acto oficial. Se rendirán honores a:
    - La Bandera de España.
    - Su Majestad el Rey y a S. M. La Reina -Su Alteza Real el Príncipe de Asturias.
    - Sus Altezas Reales los Infantes de España.
    - Los Poderes del Estado definidos por la Constitución en las personas que los representan.
    - Las autoridades civiles y mandos militares que se determinan en este reglamento.
    - Las autoridades extranjeras de rango equivalente.
    - Las autoridades civiles a las que se rinden honores son:
    Nacionales:
    1. Presidente del Gobierno.
    2. Presidentes del Congreso y del Senado.
    3. Presidente del Tribunal Constitucional.
    4. Presidente del Consejo General del Poder Judicial.
    5. Vicepresidentes del Gobierno.
    6. Ministros del Gobierno.
    7. Jefes de Representación Diplomática y cónsules en el extranjero.
    Extranjeras:
    1. Jefes de Estado y de Gobierno.
    2. Ministros de Defensa.
    3. Jefes de Representación Diplomática acreditados en España.
    Además, el Art. 2 define que al Santísimo Sacramento se le tributarán los honores especiales previstos en este Reglamento.
    España es un a nación aconfesional pero de una honda raíz católica que conserva entre sus tradiciones la rendición de honores al Santísimo Sacramento.
    Honras fúnebres y exequias.
    Retornando al Reglamento de honores militares, ya comentado, también nos encomienda rendir honras fúnebres a una serie de autoridades y mandos militares.
    De entre ellas, cabe destacar, por supuesto, las debidas a los miembros de la Familia Real, a los presidentes de los poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, a los ministros del Gobierno, etc.
    Estas Autoridades, en resumen, son:
    - S. M. el Rey.
    - S. M. la Reina.
    - S. A. R. el Príncipe de Asturias.
    - SS. AA. RR los Infantes de España.
    - Presidente del Gobierno.
    - Presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado.
    - Presidente del Tribunal Constitucional.
    - Presidente del Consejo General del Poder Judicial.
    - Vicepresidentes del Gobierno.
    - Ministro de Defensa.
    No quiero relatar unas honras fúnebres completas, pero sí mencionar, por su importancia social, las que se tributarían al Rey o la Reina de España:
    Dice el reglamento que la naturaleza y extensión del luto oficial como consecuencia del fallecimiento de S. M. El Rey o de S. M. La Reina se regulará, en cada caso, por las normas que dicte el Gobierno.
    Al fallecer S. M. El Rey o S. M. La Reina, se observarán las disposiciones siguientes:
    1. Al conocerse la noticia oficial, las autoridades militares jurisdiccionales dispondrán que a las Banderas y Estandartes de las unidades se les ponga una corbata negra y que sea izada a media asta la Bandera Nacional en los buques, bases, acuartelamientos y demás establecimientos de las fuerzas armadas.
    2. Se ordenará que por una batería de cada plaza en que exista artillería y por uno de los buques de la Armada fondeados en cada puerto nacional se efectúe una salva de cinco cañonazos.
    3. Mientras el cadáver esté de cuerpo presente, las baterías en tierra y a flote, citadas en el punto anterior, harán cada día una salva de cinco cañonazos a las ocho horas y otra al ocaso.
    El día del entierro, por una de las baterías de la plaza donde haya de verificarse éste y por un buque si se trata de plaza marítima, se hará una salva de veintiún cañonazos en el momento de la salida del cortejo.
    El Ministerio de Defensa coordinará la participación de las fuerzas que cubran la carrera. Designará, además, la fuerza de escolta, que estará constituida por un Batallón o Unidad equivalente de cada uno de los tres Ejércitos.
    Las fuerzas pertenecientes a la Guardia Real, con Bandera, Escuadra de Gastadores, Banda y Música, constituirán la Guardia de Honor y serán las encargadas de rendir honores militares a los restos mortales. De estas fuerzas se designará un piquete de ocho Guardias Reales, que se colocarán a ambos lados del féretro.
    Los restos mortales serán conducidos en un armón de artillería, acompañados por los dos generales en activo de mayor antigüedad de cada Ejército.
    La fuerza de escolta formará a la cabeza del cortejo; la Guardia de Honor lo hará a retaguardia.
    En el momento de la inhumación se hará otra salva de veintiún cañonazos y la Guardia de Honor efectuará una descarga de fusilería.
    Visitas de Estado.
    Además, siguiendo de algún modo con los "honores" u "honras", y en relación con las autoridades extranjeras, también estamos encargados de otro cometido de carácter civil. Dentro de las visitas de Estado que los dignatarios extranjeros realizan a España, hay un componente de participación de las Fuerzas Armadas.
    Una visita de este tipo tiene tres días de duración; dentro de esos tres días, se programan una serie de actividades entre las que se encuentran las siguientes:
    El primer día, además de la recepción en el Pabellón de Estado del aeropuerto de Barajas a cargo de una serie de autoridades que no vienen al caso, la recepción oficial en el Palacio Real de El Pardo, residencia de dignatarios extranjeros en estas ocasiones, y primer acto de carácter militar dentro de este protocolo civil: honores militares y revista a la formación, con posterior desfile, a cargo de una unidad militar de la Guardia Real.
    El segundo día de la visita oficial, tiene lugar la segunda actividad social con plena participación de las Fuerzas Armadas: el acto de Homenaje a los que dieron su vida por España en la plaza de la Lealtad de Madrid.
    En este acto, una unidad de honores perteneciente a uno de los tres Ejércitos, por turno, rinde honores a nuestros muertos. Y cuando digo "nuestros" no me refiero a mi condición de militar, sino a la de ciudadano; en ese monumento se originó como homenaje a la Lealtad: a aquellos ciudadanos españoles que se levantaron en armas contra la invasión francesa; ahora, en él hay una llama perpetua como homenaje a las personas, de todos los tiempos y de todas las condiciones sociales, que supieron dar su vida por los ideales más sagrados de una nación.
    Por último, también las FAS, a través de la Guardia Real una vez más, participan en el solemne acto de despedida del ilustre visitante.
    Apertura de legislatura.
    También participamos en otro acto de proclamación de la soberanía nacional tan importante para los ciudadanos, como es la apertura de la legislatura.
    Tras las elecciones generales, cada cuatro años como máximo, se realiza un acto solemne llamado, como he dicho, de "apertura de la legislatura" en el que se reúnen las principales autoridades de la Nación: el Gobierno saliente, los diputados y senadores recién elegidos, las principales autoridades militares, etc. en un solemne acto de inauguración de un nuevo ciclo legislativo muy similar a la apertura de un curso académico.
    Este acto se inicia con una recepción con honores a la llegada de SS. M.M los Reyes y otros miembros de la Familia Real, que previamente han sido escoltados en su carrera; es decir, se les ha cubierto carrera, a modo de honores, por una unidad de las Fuerzas Armadas.
    Posteriormente, se realiza un acto solemne en el interior del hemiciclo (así se conoce en la jerga parlamentaria y periodística al lugar en donde se reúnen las Cortes Generales para ejercer la soberanía popular) para, una vez finalizado, volver al exterior para presenciar un desfile militar, que simboliza, en su conjunto, la plena integración de las Fuerzas Armadas en la sociedad a la que sirven.
    Cobertura de carrera y cordón de honor.
    Otra actividad que la sociedad encarga a las Fuerzas Armadas, y que acabo de mencionar, pero merece la pena destacar, es la cobertura de carrera en diversos acontecimientos de gran solemnidad, casi nunca relacionados específicamente con la institución militar, sino con autoridades o acontecimientos sociales de relevancia: la cobertura de carrera y, en menor medida, los cordones de honor. Un ejemplo de ello es el anteriormente citado en la llegada de los Reyes al Congreso de los Diputados en la ceremonia de apertura de legislatura, que comentaremos más adelante, o las diversas bodas reales y, más concretamente, la de SS. AA. RR. los Príncipes de Asturias, el pasado año.
    Los cordones de honor se dan en determinadas circunstancias o ante hechos de relieve que, sin requerir unos honores militares como tal, si requieren la distinción de una autoridad, personalidad o hecho importante.
    Conferencias y cumbres.
    Por último, para no ser excesivamente exhaustivo, también organizamos o formamos parte de la organización de cumbres, encuentros y reuniones del más alto nivel. No sólo las protagonizadas por el propio ministerio, que son continuas y, por tanto, un hecho habitual en nuestra vida cotidiana.
    Ejemplos de ello son las conferencias de carácter cultural o de hermandad, dirigidas también a la sociedad. Entre las más recientes podemos destacar la III Semana Iberoamericana sobre Paz, Seguridad y Defensa, que acaba de celebrarse en Madrid, o el Seminario sobre Seguridad en el Mediterráneo, que inauguraremos el próximo lunes en Barcelona, por no mencionar reuniones ministeriales o interministeriales del más variado nivel y temática.
    Y, como no, la XV Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Salamanca y de la cual, quien les habla, forma parte de la Comisión Ejecutiva que preside el Secretario General de la Presidencia del Gobierno, y que cuenta con una oficina de apoyo de gestión protocolaria integral de la que forman parte, entre otros, varios militares. En esa cumbre, como digo, las Fuerzas Armadas no sólo participarán como elementos esenciales para la rendición de honores, sino que, como digo, oficiales de esta institución están integrados plenamente en el planeamiento y desarrollo de los acontecimientos que en ella se desempeñen. Ello sin mencionar los cuatro militares que, en la actualidad forman parte del equipo de protocolo de la Presidencia del Gobierno, y de los muchos otros que integran ese mismo equipo en la Jefatura del Estado.
    El Cano, embajador flotante.
    Y, realmente, no puedo dejar de mencionar un elemento que representa a España y su sociedad, civil y militar, por todas las aguas del mundo y por todos los puertos.
    El Buque escuela Juan Sebastián de El Cano, flotado n Cádiz en 1927, ha recorrido los mares en muy diversas singladuras ejerciendo de Embajador de España en cientos de puertos por todo el mundo, con una dotación de guardiamarinas, alumnos de la Escuela Naval Militar.
    Sin ir mas lejos, el pasado mes de mayo, con ocasión de su entrada en el puerto de la Ciudad de Nueva York, el Ministro de defensa dio una recepción a bordo a la que se invitó a diversas autoridades norteamericanas, pero sobre todo a la sociedad española presente en esa ciudad y en sus proximidades, llevando un pedazo de nuestra querida Patria a esas lejanas tierras. La emoción con que se celebró esa recepción fue tal que supuso una enorme inyección de moral a esa sociedad, esa parte de España en el exterior que tanto echa de menos su tierra.
    Baste decir como dato que el "El Cano" ha hecho 76 cruceros de instrucción y ha completado 10 vueltas al Mundo, y el ceremonial protocolario que realiza, de acuerdo con la tradición marinera universal y con el ceremonial marítimo, es de una belleza insuperable que atrae a muy diversas personas de todo tipo y condición.
    Conclusiones.
    Ya, para finalizar, quisiera concluir con esta breve pincelada que las Fuerzas Armadas españolas han sabido y, lo que es más importante, han querido adaptar sus usos y costumbres, su ceremonial y su protocolo a la sociedad española.
    Era, desde luego, una propia exigencia: o formar parte plena de la sociedad, o separarse y formar un gueto. Las exigencias de un mundo moderno, de una sociedad democrática y civilizada, no permiten disensiones ni elementos que causen temor o sean elementos desconocidos; hemos nacido de la sociedad y a ella pertenecemos. Por tanto, estamos a su pleno servicio; tanto en los aspectos militares como en otros que, en apariencia menos importantes, tienen una decidida repercusión en la vida social, como es el protocolo, el ceremonial y la gestión integral de eventos.

jueves, 30 de mayo de 2013

La Guardia Real Española


La Guardia Real es una unidad militar española dependiente de las Fuerzas Armadas. Su cometido esencial es proteger al Rey de España y a los miembros de la Familia Real. Está integrada por miembros de los tres ejércitos y cuerpos comunes, componiendo una unidad militar que tiene su ubicación permanente en el Palacio de el Pardo en Madrid, y un destacamento en Palma de Mallorca.

Su origen se remonta a los reyes godos y la baja edad media (como curiosidad, cabe destacar que D. Pelayo perteneció a esta unidad). La guardia real permaneció fiel a las diferentes dinastía reinantes hasta su disolución temporal en 1931. Es con la Casa de Austria cuando las unidades que desempeñan la labor de Guardia Real adquieren su máximo esplendor. Ya con la dinastía de los  Borbones, se suceden una serie de cambios estructurales que configuran la Guardia Real tal y como la conocemos hoy en día.

Misión

Las principales misiones de esta unidad son: proteger y proporcionar seguridad, escoltas y rendir honores a los miembros de la casa Real, y a los Jefes de Estado extranjeros en visita oficial en España cuando así se ordene.

(Las misiones de la Guardia Real y sus funciones están recogidas en el artículo VI del Real Decreto 434/1998) 


Actividades


La Guardia Real participa en actos de muy diversa índole como 
desfiles militares(Pascua militar, Día de la Fiesta Nacional, etc), escoltas y honras fúnebres, etc. Escoltaron, por ejemplo, a los Príncipes de Asturias el día  de su boda en la catedral y en su paseo en coche por Madrid . También es habitual verles en actos protocolarios como la presentación de cartas credenciales o en la visita de Jefes de Estado extranjeros a España.

Pero ante todo, la Guardia Real debe proteger a los miembros de la Casa Real y proporcionarles escolta, no debemos olvidar que son una unidad dependiente de las Fuerzas Armadas y, como tal, participan en ejercicios y maniobras con otras fuerzas y cuentan con una preparación militar especial (tiro, equitación, ejercicios tácticos, etc).
Como curiosidad, cabe destacar que un centenar de sus componentes han participado en misiones internacionales de mantenimiento de la paz.

viernes, 24 de mayo de 2013

COMO TRATAR A LOS CARGOS MILITARES

Los miembros de las fuerzas armadas, dependiendo de su grado, tienen un determinado tratamiento

Algunos de los tratamientos más habituales a cargos militares son:
1. Excelentísimo Señor, cuya abreviatura es Excmo. Sr.:
Oficiales Generales (R.D. 1024/1084).
Teniente General.
General.
Almirante.
Vicealmirante.
Contralmirante jefe.
Capitán General.
Gobernador Militar.
2. Señoría, "usía":
Teniente Coronel.
Coronel.
Capitán de Navío.
Capitán de Fragata.
Fiscal General del Tribunal Militar Territorial.
Presidente del Tribunal Militar Territorial.
El tratamiento de Ilustrísimo no se contempla nada más que en el ámbito civil y no en el militar. Para ello nos remite al Real Decreto 2945/1983, a sus Art. 301 al 305 que a continuación les detallamos.
Artículo 301.
Todo militar recibirá, tanto de palabra como por escrito, el tratamiento que tenga legalmente reconocido por razón de la dignidad, autoridad, empleo o cargo y condecoraciones que posea. En el ámbito militar sólo se emplearán los tratamientos señalados en este título. En sus relaciones con autoridades civiles el militar les dará el tratamiento que legalmente les corresponda.
Artículo 302.
Los Reyes de España tienen el tratamiento de Majestad; el Príncipe de Asturias y los Infantes de España el de Alteza Real; el Presidente y el Vicepresidente del Gobierno, el Ministro de Defensa y los Oficiales Generales el de Excelencia; los Coroneles y Capitanes de navío el de Señoría, y los restantes miembros de las Fuerzas Armadas el de Usted. Las distintas formas de expresión oral y escrita de estos tratamientos serán las reglamentariamente establecidas.
Artículo 303.
Los Caballeros Grandes Cruces y Laureados de la Real y Militar Orden de San Fernando tendrán el tratamiento superior al que por su empleo les corresponda. Los condecorados con la Medalla Militar Individual recibirán el del empleo inmediato superior al suyo. Los Caballeros de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, en la categoría de Gran Cruz, tendrán el de Excelencia y, en la de Placa, el de Señoría. Los poseedores de la Gran Cruz del Mérito Militar, Naval o Aeronáutico con distintivo blanco, el de Excelencia.
Artículo 304.
Los Jueces militares, en el ejercicio de su cargo, recibirán el tratamiento de Señoría, si no tuvieran otro superior por razón de empleo o condecoración.
Artículo 305.
En mensajes cursados entre componentes de las Fuerzas Armadas por asuntos del servicio se omitirán los tratamientos.
3. Señor Don, cuya abreviatura es Sr. D.:
Restantes miembros de las fuerzas armadas.

domingo, 19 de mayo de 2013

INTRODUCCION

A pesar de que cada día se habla más de protocolo, hay una parte que está silenciada y de la que apenas nada se sabe en la sociedad civil; es el protocolo militar.
En parte porque se considera demasiado especializado, en parte porque la vida militar ha dejado de ser pública y ha quedado relegada a los actos castrenses, es el gran desconocido del protocolo y sin embargo representa la mejor esencia de la función práctica de esta disciplina y de la cual podemos aprender mucho, intentemos al menos, conocerla mejor.
 El protocolo militar es el más antiguo y es fruto de la larga tradición castrense que ha ocupado un papel muy importante en la historia. En el protocolo militar nada se improvisa y todo tiene un porqué. La organización necesaria para llevar a cabo tal hazaña se modula en unas normas muy articuladas recogidas en las Reales Ordenanzas y en la legislación específica.
Podemos dividir el protocolo militar en tres partes muy diferenciadas.
Hay una parte que consiste en todo el ceremonial de Estado y que se recoge en las Reales Ordenanzas. Las Fuerzas Armadas, representando a la Nación y en nombre de los poderes del Estado son las encargadas de rendir los honores que se otorgan a determinadas personas por razón de su cargo, dignidad o símbolo. Cuando éstos se rinden en actos o ceremonias oficiales y se ajustan a la normativa legal vigente se denominan honores de ordenanza. Esta circunstancia da lugar a que éstos sean más conocidos como honores militares y que pueden ser una tributación de honores en vida o por el contrario honras fúnebres en caso de fallecimiento.
Un acto público adquiere la mayor relevancia cuando se rinden honores militares como es una visita o un funeral de estado.
No sólo las personas reciben esta pleitesía, también la Institución Militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la Bandera y el Himno Nacional, como símbolos de la Patria y de su unidad.
Más especiales aún son los honores al Santísimo Sacramento en las celebraciones de carácter religioso con participación castrense. En la Santa Misa, tras la consagración, se interpreta el Himno Nacional que los asistentes civiles escuchan de pie y los militares en posición de firmes.
Por otro lado están las normas de régimen interior y que ayudan a fortalecer las grandes virtudes militares: patriotismo, disciplina, honor, lealtad, compañerismo, eficacia...La vida diaria en las unidades está llena de actos de cortesía militar como son los saludos, las presentaciones y las despedidas. 
En las Fuerzas Armadas, el orden jerárquico castrense define en todo momento la situación relativa entre militares, en cuanto concierne a Mando, obediencia y responsabilidad .La jerarquía militar cumple un protocolo que define a toda la organización y concreta los deberes y derechos de cada escalafón.
Por último hay normas que tienen la finalidad de representar a España con honor o que suponen una muestra de cortesía como por ejemplo todo el ceremonial marítimo que es común a casi todas las Armadas del mundo y que cumplen un papel diplomático importante ya que en la mar a pesar de los diferentes idiomas se habla el mismo lenguaje marítimo lo cual ayuda al buen entendimiento entre diferentes naciones.
Cada vez que un buque de la Armada atraca en un puerto extranjero está representando a nuestro país. Por esta razón es muy importante que ningún gesto sea malinterpretado y por eso de los tres ejércitos, probablemente el más estricto y completo de los protocolos es el de este cuerpo.
Si se quiere conocer a fondo el protocolo no se puede despreciar el militar solamente porque nos parezca complicado, sólo hay que comprenderlo y si lo sabemos adaptar puede resultarnos muy útil y desde luego es siempre enriquecedor.

    PROTOCOLO MILITAR





Hola chic@s, soy Alberto Gil, Bienvenidos a mi blog. Este blog está dedicado única y exclusivamente al protocolo militar.

Primero, y como introducción, procederemos a definir esta modalidad de protocolo:

PROTOCOLO MILITAR: Son reglas que determinan el orden de jerarquización, cargo de antigüedad en todos aquellos actos de historia, militar u oficial que persiguen demostrar públicamente disciplina y educación de las tropas.